lunes, 17 de septiembre de 2007

EL REY ESTÁ DESNUDO

Arq. Oscar Thomas, integrante de la A.C.A.

“La verdad os hará libres” (Jesús de Nazareth”)

«Votá, tu voto vale» se denomina la campaña lanzada por la Iglesia Católica a través de la Acción Católica Argentina (ACA). A través de esta iniciativa, los católicos laicos argentinos estamos dando respuesta a un pedido del cardenal Jorge Bergoglio, quien había manifestado su preocupación por lo que el entiende como una actitud de apatía electoral de los argentinos. La campaña exigirá a los candidatos presidenciales que se comprometan en debates públicos para profundizar la transparencia de sus plataformas de gobierno.
Sin necesidad del lenguaje metafórico que el protocolo exige, y que debe caracterizar las expresiones de la jerarquía católica cada vez que se refiere a la clase política o al accionar del gobierno nacional, la Acción Católica plantea que ante la proximidad de las elecciones nacionales, provinciales y municipales «deseamos promover un voto responsable, que será fruto de una decisión madura al abrigo de la información y de la reflexión serena, del análisis de la realidad social y de las diversas propuestas, proyectos e ideas que los candidatos propongan a la sociedad, acerca de cómo van a orientar su gestión gubernamental, tanto a nivel local, provincial y nacional».
Este organismo -dirigido por el arquitecto Eduardo Madero- interactúa con el Episcopado en la promoción de campañas cívicas, políticas y de responsabilidad social. En cierta manera conforma un equipo de concientización al servicio de la difusión de la doctrina social de la Iglesia que, al ser una institución laica, puede adoptar posiciones políticas algo más explícitas que las parábolas generalmente utilizadas por los obispos.
«El acto eleccionario requiere el conocimiento de las propuestas y el pleno ejercicio de la libertad del ciudadano. Esto compromete al que se postula, quien debe definir claramente su programa de acción política; y al que debe votar, a informarse debidamente de la probidad de los candidatos y de la dimensión ética de sus propuestas». Sin eufemismos, se plantea la necesidad de un compromiso cívico por parte de votantes y votados, efectuando una crítica por elevación a la abundante literatura tribunera y a las acusaciones vacías cruzadas por varios candidatos, que no pueden ocultar con la agresión constante la absoluta falta de propuestas que padecen.
«Es por ello que creemos necesario que se debe producir un debate entre los candidatos que aspiran a ocupar los diversos cargos públicos, en todos los niveles, de aquí hasta la fecha de las elecciones nacionales. Se debe exigir a los candidatos plataformas más claras, que no sea la cultura de lo estético, sino de las ideas que puedan ser confrontadas.» A buen entendedor, pocas palabras. Un ejercicio más que saludable, que permitirá a muchos ciudadanos separar la paja del trigo. Para dirigir una empresa, para conducir un equipo de fútbol o incluso para manejar el presupuesto familiar, hacen falta programas, propuestas e ideas. Como el grito del niño que exclamó «el rey está desnudo!!» esta propuesta de la ACA dejará en evidencia a muchos seudo dirigentes, llenos de palabras y vacíos de ideas.

NO SE OLVIDEN, “PUERTA ES MENEM”

Por Arquitecto Oscar Thomas

“Considerando que frente a la necesidad de preservar el sistema financiero del Banco de la Provincia de Misiones como herramienta necesaria e imprescindible para el desarrollo de la economía y el crecimiento y subsistencia de la industria, el comercio y el agro” (...) y “que los objetivos del Banco Provincia, llevando el crédito y el ahorro a toda la provincia, pueden ser mejor cumplidos, en la actualidad, conjuntamente con el sector privado” (...), “el gobernador de la provincia de Misiones decreta: artículo 1°, dispónese la privatización del Banco de la Provincia de Misiones”. (Extracto del Decreto de entonces gobernador de Misiones, ingeniero Federico Ramón PUERTA, que privatizó el Banco de la Provincia).

De esta manera, amparándose en una ley de emergencia económica que le otorgaba amplísimos poderes, copiada de la que MENEM se hizo votar en el Parlamento Nacional para la “gobernabilidad de la crisis”, el entonces gobernador Federico Ramón PUERTA - por DECRETO - procedía a enajenar la herramienta de fomento y desarrollo que los misioneros habíamos construido con esfuerzo durante décadas. Los párrafos resaltados marcan una intencionalidad, luego desvirtuada por los hechos, igual a la que desnudó MENEM después de revolear ponchos y hacer declaraciones patrióticas sobre Malvinas. No se preservó el sistema financiero al servicio de Misiones. Esa herramienta “necesaria e imprescindible” que servía a toda la provincia (más allá de quienes indudablemente se habían aprovechado en forma espuria de ella) no se desarrolló “en forma conjunta con el sector privado”. Luego de una primera entrega del 49% del paquete accionario, se enajenó totalmente.

¿Cuál fue el argumento utilizado por MENEM (= PUERTA) para las privatizaciones? La ineficiencia e ineficacia del Estado. Nada se dijo del por qué de esa ineficiencia, de los años durante los cuales los privilegiados de la dictadura y de gobiernos débiles utilizaron al Estado en beneficio propio. Para esta argumentación, la herramienta era mala en sí misma, y no los hombres que la utilizaron.

Tengan cuidado con el candidato a gobernador, el ex gobernador PUERTA (por dos veces consecutivas, la última de dudosa legitimidad), ex senador nacional (con poco o nulo resultado parlamentario registrado a favor de los misioneros) y ex presidente de la Nación (sólo por 48 horas, y no como la serie televisiva), porque detrás de su figura se esconde un lobo que sólo ha perdido el pelo, pero no las mañas. Y encima tratando de esconderse detrás de la imagen de “cordero” de su candidato a vicegobernador. Cuidado, porque su intención es concluir con la macabra obra de “enterrar” definitivamente a todos los que vivimos en Misiones y a cinco generaciones venideras.

No olvidemos que esta enajenación incluyó el servicio de agua de Posadas, Papel Misionero y otros sectores de menor envergadura, pero que sumados significaron la entrega -por pocos pesos- de un enorme patrimonio acumulado con esfuerzo por nuestros padres y abuelos durante décadas.

SOBRE ATRAPAR VIENTOS

Por Roberto Almeida

¿Los misioneros estaremos predestinados a atrapar vientos? Ó ¿seguir aferrándonos al picaporte de la puerta, que al trasponerla, nos asegurará el progreso y por ende la felicidad?
Algunas claves para encontrar respuestas a los interrogantes iniciales, podemos hallarlas en la carta de Obispo de Posadas monseñor Juan Martínez del 26 de agosto de este año.
El padre obispo de Posadas, plantea primeramente., una cita bíblica que por su exigencia nos hace reflexionar profundamente: “esfuércense en entrar por la puerta angosta, porque les digo que muchos intentarán pero no podrán” (LC. 13,24).
La santa palabra, nos guía y se adecua a cualquier momento y contexto de nuestra cotidianeidad.
Por esto, la cita del Apóstol Lucas, nos viene como anillo al dedo, para contextualizar la esfera política de nuestra provincia, más por estos días, con la complicada y exagerada diversidad de candidatos. Como se ha citado, la puerta es angosta y hay lugar para unos pocos, los más esforzados. Bueno, por ahora todos tienen la posibilidad de sobrepasar dicho umbral. Pero cuanto más nos acerquemos al día de las elecciones en el mes de octubre más angosto y difícil se hará el camino al ansiado pórtico.
Esta comparación metafórica religiosa – política, tiene que motivar nuestros sentidos para captar al conductor que nos asegure el porvenir.
Pero esta no es una tarea nada fácil, en la actualidad, nuestra percepción se ve alterada por las pujas; idas y vueltas; deserciones, reorganizaciones y alianzas de los personajes políticos de estas tierras.
Entonces, para no volvernos locos en conjeturas, podemos concluir si queremos, en que la situación política actual de Misiones es una especie de mboyeré de individuos o grupos jugándose intereses propios -en verdad nada nuevo- pero que en estos días se subraya por las continuas deslealtades, falsedades y traiciones que salen a la luz.
Así, antes de buscar las palabras justas para definir la situación política general, es mejor invertir nuestro tiempo en observar y escuchar detenidamente a los candidatos.
Lo cierto es que si miramos hacia un lado encontraremos al grupo de los “mismos de siempre”, con sus mañas de siempre y sin dudas con sus intereses de siempre: riquezas para unos pocos.
O en todo caso si miramos el otro lado de la balanza, encontraremos “caras nuevas” pero sin una estructura sólida que soporte el peso de la administración del Estado, es decir peor que lo conocido.
Bueno así entre caras y caretas, nos encontramos en la difícil situación de encontrar acciones que favorezcan a nuestra sociedad o como bien lo dice el Monseñor Martínez en su discurso “actitudes comprometidas con el bien común y la solidaridad”.la decisión en las manos de que reino elegir. Uno de ellos es para unos pocos, los que más tienen y el otro nos incluye a todos, sin distinción alguna. Esta en nosotros no volver a atrapar vientos.
Para cerrar, siguiendo con la reflexión. Existen dos reinos: “el reino del poder, tener y placer” y el “reino del amor” en este último prevalece la solidaridad y la caridad. Los misioneros tenemos

¿Qué significa ser oportunista?

Por Tomás Plano

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, porque eres tibio, y no frío ni caliente, estoy por vomitarte de mi boca” (La Sagrada Biblia, Apocalipsis 3:15-16)


Tibio es todo aquel que no arriesga, que aguarda astutamente a que la propia realidad le demuestre cuál es la mejor opción para su propio interés. En el sentido bíblico, esa tibieza se relaciona con un proyecto y se refiere a aquellas personas incapaces de jugarse por una idea o un credo, y que dudan ante la necesidad del compromiso por razones egoístas. Ese egoísmo es e que les señala el camino de la oportunidad.

En política, se califica de oportunista a toda persona que carece de principios fijos y que espera los acontecimientos para amoldar a ellos sus opiniones. Entran en esta categoría tanto aquellos que permanecen en una falsa actitud de neutralidad hasta que comience a surgir claramente un vencedor, como los que medran al interior de una fuerza sin una pertenencia fuerte en cuanto a convicciones, y que no dudan en saltar cuando los lineamientos de ese espacio no coinciden con sus propios intereses egoístas.

La historia política argentina es rica en anécdotas de este tipo, no exentas de humor e incluso con apodos ya instalados en el acervo popular. Están incluidos en ellas desde los que saltan el cerco cuando les conviene a sus intereses, sin pudor alguno, a quienes se denomina “panqueques”, hasta aquellos que se suman a la fuerza victoriosa cuando no pudieron derrotarla, las famosas “agrupaciones” tituladas con la fecha del día posterior a la elección en que resultaron perdedoras.

En este sentido, la verdadera Renovación ha salido fortalecida luego de las idas y venidas que se suscitaron con posterioridad al plebiscito que impidió una nueva reelección para el gobernador Carlos Rovira. Confundiendo a este espacio exclusivamente con la figura del propio gobernador, más de uno se apresuró a dar el salto para tratar de ocupar ese espacio de poder, confundiendo ese criterio personalista y caudillistas con un programa cargado de apoyo popular. La lectura fue: “nombre por nombre, por qué no el mío?”. A la luz de las encuestas que ya comienzan a conocerse, ese tipo de oportunismo estará enfrentándose hoy a la dura realidad de que no se traba de nombres, sino de proyectos.

Por otro lado, los apresurados que dieron por enterrada a la Renovación antes de tiempo, estarán hoy lamentándose por su apresuramiento en saltar el cerco, y además viendo con tristeza cómo se alejan las prebendas que buscaban asegurarse, mientras que el espacio que tenían se ha diluido bajo el efecto destructivo de la gula por el poder. Como bien dice el dicho, “más vale pájaro en mano...”

Entre la militancia de fierro, esa que se patea los barrios y los pueblos llevando una palabra de esperanza y no ofreciendo cargos o repartiendo prebendas (la mayoría de las veces ilusorias, como bien lo demuestra la historia) se estima que los que optaron por irse les han hecho la mejor gauchada. Están convencidos de que estos ex compañeros de militancia han sincerado su doble personalidad y la gran falta de coherencia en su accionar que surge como fruto de jugar a dos puntas. Para ellos, el sentido común marca sin vueltas que, a quienes tiene un cargo importante en un gobierno por el cual deben corresponsabilizarse en todos los hechos producidos durante la gestión y cambian de criterio 90 días antes de las elecciones, sólo se los puede llamar oportunistas.

VIVIR CON LO PROPIO

un poco de historia

por Oscar Thomas y Daniel Llano


Definir una propuesta hacia adelante sobre la provincia de Misiones no surge sólo como una síntesis de la tarea realizada por una administración de gobierno. Tampoco es un esquema de desarrollo estratégico entendido como compendio de medidas técnicas y políticas de largo plazo. Además de todo eso, es un trabajo de reflexión y profundización sobre el rumbo que se aplicó en la administración del Estado de la provincia de Misiones desde el inicio de una gestión en el año 2000 como política de Estado, que incluso debió atravesar terribles circunstancias socio económicas a causa del fracaso de un gobierno nacional y de la subsecuente devaluación y default que castigaron a nuestro país.

Es necesario hacer referencia a los escenarios y desafíos que planteó la crisis estructural más profunda de la historia argentina. Un nuevo orden económico surgió de las políticas de reparación de un país en crisis terminal, en medio de una conmoción interna que pocos asumieron en su verdadera magnitud. Era una hora de aporte para dar sustento a la transición y garantizar la gobernabilidad. Era necesario regenerar la credibilidad, para poder crear los recursos que permitieran honrar compromisos, pero también -y muy especialmente- atender las necesidades del pueblo más necesitado, buscando antes que la rentabilidad política y económica la rentabilidad social.

La falta de recursos necesarios impulsaba la protesta de empleados públicos, de sectores de la producción (como en el caso hierbatero), y especialmente de los sectores sociales más vulnerables, a lo que se sumaba la extrema dependencia de los recursos aportados por la Nación. A pesar de esa verdadera debacle. el Gobierno de Misiones continuó firme en su rumbo de no endeudarse y no generar déficit. Si bien los ingresos totales disponibles fueron disminuyendo debido a las menores cantidades transferidas por la Nación, se recompuso progresivamente la caja provincial mediante recaudación propia, y se instrumentaron acciones para recuperar los tributos adeudados.

Con la consigna de “no gastar más de lo que se dispone”, se accionó con austeridad en el gasto y no se hizo uso del crédito para financiar las actividades del Estado en ningún orden. El endeudamiento existente se redujo a valores absolutos en más de 136 millones de pesos, lográndose para el 2002 una mayor disminución, a pesar de que la falta de caja había hecho que la deuda de 1.150 millones de dólares a diciembre de 1999 se incrementara debido a las necesarias refinanciaciones. A eso se sumó la pesificación, que junto a esas refinanciaciones, y a pesar de que no se tomaron nuevos préstamos, multiplicó por tres la cifra, ahora en pesos. Así también se redujeron los gastos totales en personal, consumos y servicios en 10 millones en el 2000, y en 21 millones más en el 2001, logrando una mayor reducción aún para el 2002, en medio de la crisis.

Dentro de otras medidas económicas implementadas, el Acuerdo Fiscal suscripto entre la provincia y la Nación permitió -ya en el segundo semestre del 2002- alcanzar una deuda saneada, antes en dólares y ahora convertida a pesos. Antes con una tasa por la que se llegó a pagar más de un 40% de interés, lo cual resultaba usurario, y desde entonces con un 4% con plazo de dieciséis años y tres de gracia. Asimismo, se incorporó un tope máximo de descuento a la coparticipación en concepto de servicios de la deuda, debiendo garantizarse que los servicios reprogramados no superasen el 15% de afectación a los recursos por coparticipación.

Esa disciplina fiscal y su proyección en el corto plazo hacia el equilibrio -esto es, déficit cero-, permitió desde entones a la provincia enfrentar un plan de crecimiento sostenido, a partir de que los recursos generados localmente y su plusvalía se volcaban vía recaudaciones al crecimiento y desarrollo con justicia y equidad.

Este reordenamiento tributario constituye un cambio estructural para el financiamiento del Estado, encaminado hacia la normalidad y la disciplina fiscal al mismo tiempo que se readecuaba la base tributaria y mejoraba la capacidad de recaudar, como forma de potenciar la competitividad empresarial.

Paralelamente, se mantuvieron beneficios mientras se repartían equilibradamente las cargas. Se mantuvo la alícuota cero al sector primario, apostando fuertemente a la producción, y se propició a través de una rebaja en los ingresos brutos el mejoramiento de la rentabilidad de algunos servicios, del comercio y del turismo. La actividad industrial debió colaborar con el aporte de sus segmentos más dinámicos. Los mayores recursos obtenidos fueron destinados a la salud pública, a la previsión social y al fomento de actividades productivas.

En el terreno del mejoramiento de la capacidad recaudatoria se incorporaron herramientas eficientes y transparentes de apoyo operativo privado a la gestión de cobranzas, que permitieran rescatar registros de deudas por más de 100 millones de pesos, sin transferir activos ni patrimonio, y sin delegar ninguna potestad del Estado. El buen resultado de esta iniciativa trajo justicia hacia todos los que silenciosa y responsablemente habían cumplido con sus obligaciones, pagando sus impuestos.

En este marco de readecuación estratégica en búsqueda de la autonomía real de la provincia, proponiendo al conjunto de la Nación un federalismo activo y responsable a partir de mecanismos sustentables, la cuestión social fue siempre una prioridad. En esta nueva economía, lo social se transformó en el foco principal de atención para el gobierno como permanente ejercicio de reflexión y acción consecuente, mediante una tecnología de gestión singular en el país, que se vertebró a través de una altísima participación de los gobiernos locales, de las organizaciones religiosas y el papel protagónico de las organizaciones no gubernamentales y las organizaciones del trabajo, decidiendo directamente la asignación de recursos y los criterios de distribución.

Bajo esta nueva concepción, se apuntó además a que ningún beneficio se otorgara como un bien libre, sino como un derecho que inscribe -en la misma proporción- una responsabilidad. Para que tenga sostenimiento social esta política y no resulte coyuntural, debía implicar una contrapartida del ciudadano.

Siempre se trabajó en el largo plazo, pensando mucho más allá del término de una administración. Sólo con medidas estratégicas se pudo consolidar una propuesta de largo plazo que se ha sostenido a pesar de los avatares económicos y políticos, y que incluso salió fortalecida de la crisis de fines del 2002..

Ya en su discurso de asunción a fines de 1999, el gobernador Rovira instaló en el debate social y político de la provincia la necesidad de “pensar y actuar estratégicamente”, e incluyó en esa reflexión y realización a toda la sociedad. Al gobierno que asumía le interesaba “la participación concreta en los ámbitos de las decisiones administrativas, pues es allí donde se resuelven los problemas cotidianos de las personas. Se configura así una comunidad articulada y organizada, sostenida por el hombre-persona (unidad de la familia) cuya dimensiones están activadas y desarrolladas en la democracia participativa, que es el alma de la sociedad y de su evolución continua y constante”.

Pero esa convocatoria a la participación concreta precisaba ser realizada en un marco donde la misma provincia recuperara su capacidad de autonomía e independencia. El federalismo fue definido desde el inicio de la gestión como “un principio llamado a llenar nuevamente, en el próximo milenio, el vacío entre sociedad y Estado” (Gob. Carlos Rovira, discurso de asunción, diciembre de 1999).

Desde esa fecha, la orientación participativa, federalista y con visión de largo plazo adoptada fue la herramienta para redefinir una provincia que resalta en el concierto de sus hermanas dentro del país, por haber sido la que menor conflictividad social mostró, a la vez que puede mostrar logros inigualados en lo que hace a ordenamiento administrativo y crecimiento económico al superar por tres años consecutivos la media nacional. Sin la participación social, sin una posición de autonomía y sin una visión estratégica, esto no hubiera sido posible.

Por eso hace falta hacer un poco de historia, porque si no sabemos de dónde venimos, mal podemos saber hacia dónde vamos. Conducir los destinos de Misiones -en medio de la crisis más pronunciada y grave de la institucionalidad nacional- no fue simplemente una respuesta coyuntural a los hechos, sino una definición de largo plazo más allá de la coyuntura y que además se había comenzado a encarar antes mismo de la emergencia. La reforma impositiva, la reducción del déficit y el no endeudamiento, además de la política de reducción progresiva de las cargas por deudas, consolidando un criterio integral de “vivir con lo propio”, fueron anteriores al colapso institucional y económico de la Argentina. También lo fueron la adopción y la instrumentación de los lineamientos estratégicos en turismo, forestoindustria, energía y logística, así como el reordenamiento productivo de Misiones (ver Plan Estratégico de la Provincia de Misiones, julio del 2000, Subsecretaría de Planificación y Gestión Estratégica).

Fue así que se establecieron herramientas de excelencia para operar en las áreas de mayor perspectiva de crecimiento y distribución del ingreso, como el turismo y la forestoindustria. Porque no sólo había que definir cuáles son las mejores actividades productivas para el crecimiento con justicia y equidad, sino que además había que generar los recursos para poder llevar adelante esas políticas. Esos planes y esas herramientas, que algunos sectores entendieron como coyunturales, están demostrando hoy que son operativas y se mantendrán en el tiempo, porque configuran políticas de Estado, y que continuarán más allá de los periódicos cambios de administración por la simple razón de que han sido asumidas como propias por la gran mayoría de nuestros ciudadanos.

Se ha alcanzado el equilibrio entre lo que se dice y lo que se hace. Este equilibrio entre el discurso y las cifras es la nueva impronta administrativa de Misiones, y quien pretenda de ahora en más guiar el rumbo adoptado mayoritariamente, deberá antes dar respuesta a la continuidad de la coherencia y la seriedad en el manejo de la cosa pública. Desde ahora, nadie podrá hacer ya promesas vacías de contenido, porque el pueblo de Misiones demanda definir con cifras, datos y referencias técnicas la manera en que esos planes y actuaciones se llevarán a cabo en tiempo real, permitiendo además la directa participación sectorial y ciudadana, no en el discurso vacío sino en los hechos.

DOS MODELOS, DOS POLITICAS

Por Tomás Plano

Joseph Stiglitz (premio Nobel de Economía) en su libro “El malestar en la Globalización” expone que ésta puede ser una fuerza benéfica si se controlan las consecuencias nefastas de su aplicación indiscriminada. Muchos fueron los países que adoptaron en los 90 una forma de gobernar “globalizante”, dejando en manos del mercado el rumbo de la economía. Diez años después los ricos eran más ricos, y las economías crecieron pero el reparto de ingresos resultó negativo en todos los casos. Se incrementó el desempleo, creció la pobreza y las economías no se mostraron estables, ni mucho menos. Quedó demostrado que los gobiernos no podía abandonar gratuitamente la tarea de planificar y gestionar, para transformarse en meros administradores de caja.

Ramón Puerta disolvió el instrumento de planificación provincial en 1991 sin reemplazarlo por otra herramienta de gestión. Tomó personalmente decisiones que -en el largo plazo- han significado una carga muy pesada para los misioneros. Por otro, obvió una malla de contención para que los sectores más desprotegidos resistieran la desregulación del mercado, especialmente el yerbatero al disolverse la CRYM.

Estos déficits se comenzaron a rectificar desde diciembre de 1999, realizando correcciones de fondo en cuanto a gasto, ingresos y endeudamiento hasta alcanzar el superávit primario en el 2002, un logro realmente significativo si se toma en cuenta el marco institucional de crisis profunda en el que se operó. Paralelamente, el gobernador Rovira definía desde el inicio de su gestión herramientas novedosas de planificación y gestión, a través de una secretaria de coordinación y un área específica dedicada a esta tarea.

Este primer acto de gobierno fue toda una definición, porque en lugar de las fuerzas del mercado se generó un órgano orientado a atender cada área estratégica de inversión en infraestructura, reorientando el gasto público para que tuviera mayor impacto social y territorial. Una política completamente opuesta a la aplicada hasta entonces por Puerta. La ruptura al interior del PJ no podía demorar, a la luz del abismo que separaba las posturas que cada uno representaba.

La “ley del mercado” había dejado a Misiones con pocos recursos, endeudada y sin políticas (para qué tenerlas si el capital decide). Hoy la realidad es distinta. Se han asignado recursos para mejorar el nivel de vida y se han instrumentado políticas para recuperar el rol protagónico del Estado como garante del equilibrio social y la justicia distributiva.

Quienes apoyaron el descarnado protagonismo del capital no se caracterizaron precisamente por dialogar. Jamás se apartaron del dogma excluyente del “pensamiento único”. Por eso resulta contradictorio que quienes ayer se adscribieron a esa línea, se presenten hoy como los más idóneos para conducir una nueva realidad de Misiones, caracterizada por la apertura, ofreciendo un “diálogo político” que jamás pusieron en práctica.
Por Tomás Plano

Joseph Stiglitz (premio Nobel de Economía) en su libro “El malestar en la Globalización” expone que ésta puede ser una fuerza benéfica si se controlan las consecuencias nefastas de su aplicación indiscriminada. Muchos fueron los países que adoptaron en los 90 una forma de gobernar “globalizante”, dejando en manos del mercado el rumbo de la economía. Diez años después los ricos eran más ricos, y las economías crecieron pero el reparto de ingresos resultó negativo en todos los casos. Se incrementó el desempleo, creció la pobreza y las economías no se mostraron estables, ni mucho menos. Quedó demostrado que los gobiernos no podía abandonar gratuitamente la tarea de planificar y gestionar, para transformarse en meros administradores de caja.

Ramón Puerta disolvió el instrumento de planificación provincial en 1991 sin reemplazarlo por otra herramienta de gestión. Tomó personalmente decisiones que -en el largo plazo- han significado una carga muy pesada para los misioneros. Por otro, obvió una malla de contención para que los sectores más desprotegidos resistieran la desregulación del mercado, especialmente el yerbatero al disolverse la CRYM.

Estos déficits se comenzaron a rectificar desde diciembre de 1999, realizando correcciones de fondo en cuanto a gasto, ingresos y endeudamiento hasta alcanzar el superávit primario en el 2002, un logro realmente significativo si se toma en cuenta el marco institucional de crisis profunda en el que se operó. Paralelamente, el gobernador Rovira definía desde el inicio de su gestión herramientas novedosas de planificación y gestión, a través de una secretaria de coordinación y un área específica dedicada a esta tarea.

Este primer acto de gobierno fue toda una definición, porque en lugar de las fuerzas del mercado se generó un órgano orientado a atender cada área estratégica de inversión en infraestructura, reorientando el gasto público para que tuviera mayor impacto social y territorial. Una política completamente opuesta a la aplicada hasta entonces por Puerta. La ruptura al interior del PJ no podía demorar, a la luz del abismo que separaba las posturas que cada uno representaba.

La “ley del mercado” había dejado a Misiones con pocos recursos, endeudada y sin políticas (para qué tenerlas si el capital decide). Hoy la realidad es distinta. Se han asignado recursos para mejorar el nivel de vida y se han instrumentado políticas para recuperar el rol protagónico del Estado como garante del equilibrio social y la justicia distributiva.

Quienes apoyaron el descarnado protagonismo del capital no se caracterizaron precisamente por dialogar. Jamás se apartaron del dogma excluyente del “pensamiento único”. Por eso resulta contradictorio que quienes ayer se adscribieron a esa línea, se presenten hoy como los más idóneos para conducir una nueva realidad de Misiones, caracterizada por la apertura, ofreciendo un “diálogo político” que jamás pusieron en práctica.

UN POCO DE REPETTO!

Por Tomás Plano


Dicen las malas lenguas que el candidato a vice del ingeniero Puerta, el polifuncional Dr. Repetto, está bastante molesto con su jefe porque lo dejó solo en para caminar los pueblos y los barrios de la provincia. Es aventurado imaginar qué otro tipo de actitud esperaba Repetto de un candidato que -hasta hace pocos días- no sabía aún si iba de candidato a vicepresidente con Sobisch, de presidenciable del PRO de Macri o se anotaba en una improbable salida de Scioli por fuera del kirchnerismo, siempre en el orden nacional claro. Las maniobras para adquirir protagonismo en los medios porteños, ya que no en la preferencia de los misioneros, no le dejaban tiempo para escuchar demandas.

Viendo los afiches de campaña de Puerta, no cabe menos que pensar que la demanda del Dr. Repetto es por lo menos ingenua. La gráfica lo dice todo: a nadie escapa en esta provincia que Puerta posee un cráneo de generosas dimensiones (cuando hablamos de gran cráneo nos referimos al diámetro de su cabeza). Por eso, llama la atención que, en comparación con la foto de Repetto, la de Puerta aparezca bastante desproporcionada, como si hubiese sufrido una jibarización (achicamiento) a través del “fotoshop” por computadora. Para que quede claro: al lado de Repetto, aparece chiquitito.

Otra particularidad del afiche, a veces transformado en cartel de grandes dimensiones, es que Puerta aparece casi escondido detrás de Repetto, como si pretendiese escudarse detrás de la figura de su vice para pasar inadvertido.

Claro que todas estas son disquisiciones periodísticas.