Por Roberto Almeida
¿Los misioneros estaremos predestinados a atrapar vientos? Ó ¿seguir aferrándonos al picaporte de la puerta, que al trasponerla, nos asegurará el progreso y por ende la felicidad?
Algunas claves para encontrar respuestas a los interrogantes iniciales, podemos hallarlas en la carta de Obispo de Posadas monseñor Juan Martínez del 26 de agosto de este año.
El padre obispo de Posadas, plantea primeramente., una cita bíblica que por su exigencia nos hace reflexionar profundamente: “esfuércense en entrar por la puerta angosta, porque les digo que muchos intentarán pero no podrán” (LC. 13,24).
La santa palabra, nos guía y se adecua a cualquier momento y contexto de nuestra cotidianeidad.
Por esto, la cita del Apóstol Lucas, nos viene como anillo al dedo, para contextualizar la esfera política de nuestra provincia, más por estos días, con la complicada y exagerada diversidad de candidatos. Como se ha citado, la puerta es angosta y hay lugar para unos pocos, los más esforzados. Bueno, por ahora todos tienen la posibilidad de sobrepasar dicho umbral. Pero cuanto más nos acerquemos al día de las elecciones en el mes de octubre más angosto y difícil se hará el camino al ansiado pórtico.
Esta comparación metafórica religiosa – política, tiene que motivar nuestros sentidos para captar al conductor que nos asegure el porvenir.
Pero esta no es una tarea nada fácil, en la actualidad, nuestra percepción se ve alterada por las pujas; idas y vueltas; deserciones, reorganizaciones y alianzas de los personajes políticos de estas tierras.
Entonces, para no volvernos locos en conjeturas, podemos concluir si queremos, en que la situación política actual de Misiones es una especie de mboyeré de individuos o grupos jugándose intereses propios -en verdad nada nuevo- pero que en estos días se subraya por las continuas deslealtades, falsedades y traiciones que salen a la luz.
Así, antes de buscar las palabras justas para definir la situación política general, es mejor invertir nuestro tiempo en observar y escuchar detenidamente a los candidatos.
Lo cierto es que si miramos hacia un lado encontraremos al grupo de los “mismos de siempre”, con sus mañas de siempre y sin dudas con sus intereses de siempre: riquezas para unos pocos.
O en todo caso si miramos el otro lado de la balanza, encontraremos “caras nuevas” pero sin una estructura sólida que soporte el peso de la administración del Estado, es decir peor que lo conocido.
Bueno así entre caras y caretas, nos encontramos en la difícil situación de encontrar acciones que favorezcan a nuestra sociedad o como bien lo dice el Monseñor Martínez en su discurso “actitudes comprometidas con el bien común y la solidaridad”.la decisión en las manos de que reino elegir. Uno de ellos es para unos pocos, los que más tienen y el otro nos incluye a todos, sin distinción alguna. Esta en nosotros no volver a atrapar vientos.
Para cerrar, siguiendo con la reflexión. Existen dos reinos: “el reino del poder, tener y placer” y el “reino del amor” en este último prevalece la solidaridad y la caridad. Los misioneros tenemos
¿Los misioneros estaremos predestinados a atrapar vientos? Ó ¿seguir aferrándonos al picaporte de la puerta, que al trasponerla, nos asegurará el progreso y por ende la felicidad?
Algunas claves para encontrar respuestas a los interrogantes iniciales, podemos hallarlas en la carta de Obispo de Posadas monseñor Juan Martínez del 26 de agosto de este año.
El padre obispo de Posadas, plantea primeramente., una cita bíblica que por su exigencia nos hace reflexionar profundamente: “esfuércense en entrar por la puerta angosta, porque les digo que muchos intentarán pero no podrán” (LC. 13,24).
La santa palabra, nos guía y se adecua a cualquier momento y contexto de nuestra cotidianeidad.
Por esto, la cita del Apóstol Lucas, nos viene como anillo al dedo, para contextualizar la esfera política de nuestra provincia, más por estos días, con la complicada y exagerada diversidad de candidatos. Como se ha citado, la puerta es angosta y hay lugar para unos pocos, los más esforzados. Bueno, por ahora todos tienen la posibilidad de sobrepasar dicho umbral. Pero cuanto más nos acerquemos al día de las elecciones en el mes de octubre más angosto y difícil se hará el camino al ansiado pórtico.
Esta comparación metafórica religiosa – política, tiene que motivar nuestros sentidos para captar al conductor que nos asegure el porvenir.
Pero esta no es una tarea nada fácil, en la actualidad, nuestra percepción se ve alterada por las pujas; idas y vueltas; deserciones, reorganizaciones y alianzas de los personajes políticos de estas tierras.
Entonces, para no volvernos locos en conjeturas, podemos concluir si queremos, en que la situación política actual de Misiones es una especie de mboyeré de individuos o grupos jugándose intereses propios -en verdad nada nuevo- pero que en estos días se subraya por las continuas deslealtades, falsedades y traiciones que salen a la luz.
Así, antes de buscar las palabras justas para definir la situación política general, es mejor invertir nuestro tiempo en observar y escuchar detenidamente a los candidatos.
Lo cierto es que si miramos hacia un lado encontraremos al grupo de los “mismos de siempre”, con sus mañas de siempre y sin dudas con sus intereses de siempre: riquezas para unos pocos.
O en todo caso si miramos el otro lado de la balanza, encontraremos “caras nuevas” pero sin una estructura sólida que soporte el peso de la administración del Estado, es decir peor que lo conocido.
Bueno así entre caras y caretas, nos encontramos en la difícil situación de encontrar acciones que favorezcan a nuestra sociedad o como bien lo dice el Monseñor Martínez en su discurso “actitudes comprometidas con el bien común y la solidaridad”.la decisión en las manos de que reino elegir. Uno de ellos es para unos pocos, los que más tienen y el otro nos incluye a todos, sin distinción alguna. Esta en nosotros no volver a atrapar vientos.
Para cerrar, siguiendo con la reflexión. Existen dos reinos: “el reino del poder, tener y placer” y el “reino del amor” en este último prevalece la solidaridad y la caridad. Los misioneros tenemos
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