Cabe preguntarse: cuando el pastorcito mentiroso gritaba que venía el lobo, ¿no estaba trabajando inocentemente para el temible depredador? Porque, más allá de la responsabilidad del pastorcito, el que terminó llenándose la panza -sin recibir ningún garrotazo- fue el lobo.
La campaña de desprestigio lanzada contra la administración renovadora desde los medios afines al ingeniero Puerta, se asemeja mucho al grito destemplado del pastorcito. Cada punto criticable o inventado sobre el gobierno provincial es llevado a título catástrofe en los diarios, o merece horas de programación radial, intentando producir desgaste y el descontento de la gente con la renovación. Si esos puntos se aclaran después, o terminan deslavándose por falta de respaldo probatorio e incluso de lógica o razonabilidad, no importa, el resultado buscado se ha logrado.
Y es aquí donde podemos observar la reedición de dos antiguas fábulas, ahora fusionadas. La del pastorcito mentiroso, y la del lobo que se disfrazó de oveja.
Tras algunas décadas de democracia, y gracias a la libertad de comunicarse que ofrece Internet, donde todo resulta más difícil de esconder, los argentinos hemos aprendido que existe una raya que divide dos opciones. Esa raya es la que separa a los que están interesados por la gente, de aquellos que están interesados sólo en ellos mismos. O en sus intereses de grupo y de clase.
No se trata de ningún reduccionismo político, simplemente una constatación práctica de lo que cada uno hizo al estar al frente de la administración pública. Es decir que la madurez política del pueblo argentino -y en especial del misionero- deviene de los hechos, no de las palabras. Y es en los hechos donde se termina referenciando mayoritariamente la gente, más allá de las campañas de prensa que intentan disfrazar a lobos de corderos.
Para profundizar un poco, comencemos por algunas preguntas sencillas. ¿Cómo hace el productor, el pequeño empresario, el colono o cualquier representante del esforzado mundo del trabajo para desarrollarse, alimentar a su familia, enviar sus chicos a la escuela y curarse en salud? Pues poniendo el esfuerzo de su trabajo al servicio de estos objetivos, y utilizando el ahorro para invertir acertadamente y en el momento justo. Si hacemos una traslación de este esquema sencillo hacia el más complejo de una provincia, podemos decir que el ahorro de una comunidad es tanto el acumulado por tributaciones como los fondos que de ese esquema se destinan a financiar emprendimientos convenientes para el buen desempeño de dicha provincia.
El Banco de la Provincia de Misiones (BPM), hasta antes de la gobernación del ingeniero Puerta, era la caja inversora que la gente de trabajo utilizaba para crecer . Se trataba de una institución que apoyaba a los emprendedores, quienes satisfechos devolvían los créditos a una tasa de cumplimiento muy superior a la de otras instituciones. Porque el colono, el productor, el emprendedor en general de Misiones, son gente de palabra. Ahora bien, ese instrumento de ahorro y financiamiento del pueblo misionero comenzó a mostrar carpetas de créditos voluminosas e impagas, no precisamente por falta de pago de los pequeños clientes, sino por el manotazo e incumplimiento de los grandes (los llamados "clientes políticos").
Esa falta de operatividad para el objetivo que había sido creado (fomentar el crédito para el desarrollo provincial) fue escondida detrás de una supuesta ineficacia en las prestaciones. El primer paso del entonces gobernador Puerta, fue plantear al Poder Legislativo una ley de privatización bastante interesante, que proponía entre otras cosas que no se perdiera la potestad estatal mayoritaria sobre el BPM, y que sólo se privatizase la administración y otros etcéteras varios de muy buen tono político. Claro que, a la vuelta de la esquina, estaba el lobo escondido. Resulta que también había una ley de "superpoderes", que otorgó al supuestamente bien intencionado pastorcito -perdón, ingeniero- la potestad de privatizar absoluta e inconsultamente la herramienta de ahorro y financiamiento de todo un pueblo, por decreto!!
Desde ese momento, sólo los poderosos tuvieron acceso al crédito. Sólo los que poseían el respaldo patrimonial suficiente podían adecuarse a las tasa de una banca privada sin competencia. El modelo se generalizó a nivel país. Lentamente comenzaron a secarse las fuentes de crédito para los menos pudientes, y también -con el devenir del tiempo- para muchos medianos e incluso grandes empresarios.
Pero claro, había que hacer obra pública a pesar de que la economía declinaba año tras año. Y si no se contaba con herramientas tributarias o financieras propias, lo más fácil era adquirir deuda. Y vaya si Puerta lo hizo, dejó más de 3.000 millones de pesos de lastre sobre la espalda de los misioneros.
Para no desentonar con la política instrumentada de cerrar el BPM y entregar su operatoria a la banca privada por unos pocos millones de pesos y muchos desempleados en la calle y deudas a cargo del erario público, continuó con el cierre de cooperativas, aserraderos y secaderos de yerba o té, y el abandono a su buena suerte al colono misionero.
Esta historia comenzó a cambiar en Misiones desde diciembre de 1999, a pesar de las bajadas de línea a un gabinete hostil que hizo lo que mandaba el capanga hasta diciembre del 2003, a pesar de que el modelo concentrador estalló al ritmo de los cacerolazos y del grito de que "se vayan todos", a pesar de una legislatura que se dedicó a obstruir sistemáticamente todas las medidas de reordenamiento estatal hasta el 2005. El crédito renació en Misiones, a pesar de no contar ya con un banco provincial. No sólo el crédito financiero, sino el crédito que significa acceder con tasas bajas a la compra de un tractor, a poner en valor emprendimientos de todo tipo, a desarrollar una carrera profesional, a adquirir herramientas, animales e insumos con préstamos a la tasa más baja del país, porque está subsidiada con recursos propios, no con más deuda.
¿Cuánto tiempo podía resistir un país como la Argentina con un signo monetario superior al de su vecino Brasil, más grande territorialmente, más poblado y más desarrollado económicamente? Sólo el tiempo en que la fantasía endeudadora se pudiera sostener. De la misma forma que los lobos dejaron a gran parte del pueblo argentino cautiva de sus tarjetas de crédito con saldo negativo, lo dejaron al país. Pasamos de deudores a cautivos de la usura, indefensos corderos ante la voracidad de los lobos financieros de todo el mundo. No importaba la gente, sino los negocios de unos pocos.
Y ésta es la sencilla y clara línea divisoria que separa a los proyectos en la Argentina y en Misiones. Lamentablemente, de este lado de la raya no tenemos la coherencia fría que tienen los que miran todo desde el punto de vista de su propio interés. Abundan los confundidos que le hacen el juego al lobo (como si a esta altura pudiéramos darnos ya el lujo de pastorcitos ingenuos).
Por eso, cuando -ante las próximas elecciones- se tiran nombres de candidatos al voleo, se presentan opciones de todo tipo con un pie de un lado de la raya y el otro en el del vecino, o se bombardea a la opinión pública con eslóganes y consignas vacíos, es bueno no confundirse. No estamos hablando de consignas, nombres u opciones un poco buenas y otro poquito malas, de gente más o menos simpática o de sonrisas vendedoras. Estamos hablando, doña Rosa, de dos proyectos tan diferentes como el agua y el aceite. Uno, el de PUERTA, que busca el interés de unos pocos. Y otro, el de la RENOVACIÓN, que busca el interés de toda la gente.
Y esto es un hecho.
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